Vengo revolucionando en mi cabeza. Este es un post caótico, con muchas cosas mezcladas... Pero siento que de alguna manera están conectadas.
Musta y Mati
El lunes pasado murió Matilda, mi gata. Estaba viejita, y no estaba comiendo bien. Cuando decidí llevarla al veterinario, murió en el camino. La extraño mucho, y hasta creo que no estoy durmiendo bien porque me hace falta su pequeña presencia arrollada a mis pies, o en el hueco que se hace cuando dormis de costado. En Octubre iba a cumplir 10 años.
Mati disfrutando de su cajita, una de las últimas fotos que le sacamos
Mati y Musta (tenia ese nombre porque al principio creímos que era gatito, pero resultó ser hembra) eran hermanitas. Me las regaló una amiga, de esas entrañables que la vida se encarga de alejar. El día que nos las regaló, Nacho y yo las llevamos al departamento donde vivíamos; cada uno llevaba una. Esta semana la recordé muchas veces... Mora está triste también. Para que dejara de llorar le dije: "¿Y como será el cielo de los gatitos?", y ella me contestó: "Capaz que es el mismo que el cielo donde está tu papá". Una divina, me emocionó su respuesta... A Mati la enterramos en una cajita, con flores y con un dibujito de ella, y le cantamos la parte del gato de Pedro y el Lobo. Cada vez que abro una lata de atún, extraño sus insistentes maullidos: era una de las poquísimas cosas que la hacía abandonar su puesto en la cama.
Matilda se llamaba así por el entrañable personaje de Natalie Portman, una nena extraordinaria, en El Perfecto Asesino, película que me encanta.
Musta ya murió en 2009; éste es el post que escribí. Así que ahora que Mati tampoco está, siento que de alguna manera se cierra un ciclo. No sé muy bien de qué, pero sí que es un ciclo vital, algo que termina para empezar algo nuevo. Como que no falta tanto para cumplir 42 años, y dicen (capaz que es una pelotudez, capaz que no) que los ciclos se dan de a 7 años. Pué ser, qué se yo.
Lo que sí sé es que nunca se vuelve al mismo punto. Ya cambiamos en el trayecto. Todo este tiempo que estuve fuera del streamming debido a mi lesión, me dio para reflexionar mucho. (Cuando digo "fuera del streamming" me refiero a que veía al resto del mundo como un río, en movimiento, y yo parada en la orilla)
Para empezar, bancarme estar sola. Sí, mucha gente me ayudó en este tiempo, no lo niego. Principalmente la familia y amig@s cercan@s. Pero MUCHA gente no estuvo. Y me doy cuenta, con detalles no tan pequeños, que no soy una parte tan importante de sus vidas como creía. Hay huecos que dejamos cuando nos vamos que nadie toma, pero tampoco nadie se preocupa en esos grupos, de cuidar de que vuelvas.
Y es así. Lo acepto. A mí me gustan los grupos, trabajar en equipo, me gusta nuclear gente. Pero bueno... en la vida, en definitiva, estamos sol@s, cada un@ con su alma y sus decisiones.
Y hablando de decisiones: he decidido madurar.
¿Y qué es madurar? Madurar tiene mala prensa, hay bastantes chistes acerca de eso.
Escribí esa pregunta en FB, y obtuve respuestas de lo más interesantes.
Madurar es:
* Crecer, evolucionar
* Valorar el tiempo que te queda de vida, y de esta manera hacer las cosas que querés hacer.
* Hacer lo que tenés ganas, sin joder a nadie y sin que te afecte lo que los demás tengan que opinar sobre eso
* Asumirnos, asumir la vida, la muerte, la responsabilidad, la identidad...
* Hacerse responsable de las acciones que uno decide. Así estas acciones sean vistas como infantiles por otras personas (relacionada con la otra)
* Tomar plena conciencia de la libertad que tenemos, y ejercerla de manera responsable.
* Decidir no sólo por este instante, sino por los efectos que estas decisiones tendrán para el futuro. No sólo "carpe diem" hoy, sino que lo que haga también lo pueda disfrutar mañana.
* Saber poder tomar decisiones y saber bancarse las consecuencias. Saber sopesar los pros y los contras y saber valorar lo bueno y lo malo de la vida que nos toca, y a partir de ahí decidir.
Agrego a todo eso que a veces se confunde la inmadurez con la irreverencia y la diversión. Por ejemplo, ir a ver Monster University porque TE GUSTA, sin la excusa de llevar a un/a hij@ no es inmadurez. Ir a verla escudada en l@s peques, por mas que la entusiasmada sea yo y no ell@s, sí.
En la ultima fiesta en casa me disfracé de hada. Algunas personas me dicen que les encanta mi color de pelo, pero que no se animan "por su edad" u otras excusas... Temen hacer el ridículo. Pero es que no sé si es el tema del papelón, sino de asumirse como un@ realmente es... digo, ni por un instante pensé que estaba haciendo el ridículo, sino que estaba feliz de ser un hada, por un rato.
Así que para mí madurar es todo lo que dijeron mis amigos, lo que reflexionamos, pero como para resumir: Madurar es disfrazarse de hada, con orgullo y con todo descaro, porque tenes ganas, y no por llamar la atención.
Madurar tiene que ver también con proyectarse hacia el futuro en las consecuencias de nuestras decisiones actuales... lo cual me lleva a una pregunta poderosa que me ha resonado toda la semana, con la que cierro este post:
¿Estás siendo quien querés ser, la mayor parte del tiempo?
Hace tres o cuatro días que tengo asma. Y mocos. E insomnio. Seguramente estoy somatizando. Me afectó mucho la inundación del 2 de abril en La Plata, que dejó un saldo de muertos y miles de casas destruidas por el agua, y la explosión de una parte de la destilería de YPF en Ensenada.
Me la paso en Féisbuk tratando de hacer algo, de transmitir información útil, de denunciar cosas que se quieren tapar. En un momento me había agarrado la desesperación, porque no podía hacer nada desde acá, desde el reposo postoperatorio de mi rodilla. Pero después encontré tarea en publicar datos, y en coordinar una mínima logística familiar y de amigos para ayudar a gente que no había sido asistida. Luego armamos una página: Reconstrucción platense. La mitad del tiempo me maravillo de esta inmensa cadena solidaria que se armó, en otros momentos, estoy triste (a veces se me caen las lágrimas) por las historias que me cuentan y que leo, y el resto del tiempo, indignada. Indignada con las mentiras: * De que YPF no emitió gases ni partículas tóxicas. Mi médico recuerda el sonido de la explosión, y que poco después, el agua que estaba entrando a su casa se llenó de un líquido negro. Hoy, Mora jugando en lo de mi mamá, se tiznó de negro los zapatos, la pelota y las manos. Negro, negro, negro. No era un barro común. * De que los muertos son 51, y que hay una única señora desaparecida. Evidentemente alguna consecuencia habrá de asumir la verdad, para no querer admitir la dura realidad de que en cada barrio hay 50 muertos... Que en la nómina oficial casi no figuran niños, que la nómina se cerró el miércoles y todavia el jueves y viernes siguieron encontrando cadáveres. Que en los hospitales, por falta de luz, murió gente. Que hubo gente que no se ahogó, pero murió de un paro cardíaco. ¿Por qué sus muertes son menos válidas que las otras? ¿Por qué no se habla de los niños indocumentados, sí, esos que están en la calle, los más vulnerables de todos?
* De los políticos, que no terminan de decidirse de quién es la culpa, y que no tienen un plan claro a seguir. No hicieron caso de las advertencias de los expertos, de que había un serio riesgo de inundación en la región, y no solamente no se hicieron obras, sino que jamas hubo un plan de emergencia. El Alcalde Diamante.. perdón, el Intendente Bruera, y el Gobernador Scioli. Y la Presidenta también, que da el ejemplo cerrando el diálogo y cortando fondos. * De una facción del oficialismo: La Cámpora. ¡Oh, los grandes salvadores! Que entran prepotentes a un lugar, echan a los voluntarios y voluntarias para ponerse al frente del trabajo. Que le ponen la etiqueta de "Clarín miente" o "La Cámpora" a las donaciones de la gente. Que interceptan camiones que van a los barrios, para repartir ellos los colchones y demás donaciones. Que si querés acercarte a trabajar, te imponen el chaleco azul. "Estan trabajando a full". Sí; gracias. Pero ¿para qué la prepotencia, muchachos? "Se identifican, al igual que los scouts (y guías) y la cruz roja". Acá disiento. Hay mucha diferencia entre voluntariado y militancia política. En la militancia puede haber servicio, pero siempre está la ganancia política detrás, y en este caso, el clientelismo. En el voluntariado, no. Se ampararon en decir que la lluvia fue extraordinaria. Y eso es un hecho. Pero, como alguien dijo por ahí: No es el agua lo que sumerge; el agua inunda lo que ya está sumergido. No es la naturaleza que se ensaña con el excluído, es la cultura que naturaliza la exclusión. En fin... entre tanta mierda, literalmente, algo bueno debe salir. Cada Crisis conlleva Peligro, pero también, Oportunidad. Es nuestra oportunidad de despertar como sociedad y exigir cambios reales y no papel pintado. Que las buenas decisiones que impulsa este gobierno sean a largo plazo, que la corrupción no nos tape, ni nos mate. Que surja una oposición decente y que el diálogo político sea para cotejar propuestas y no para las chicanas dignas de chimentos del espectáculo. Yo tengo ganas de creer en alguien. Yo no me puedo postular a Intendente, a Gobernadora, a Presidenta. No tengo formación política ni respaldo. Algún candidato DEBE tomar la posta, alguien con dos dedos de frente, alguien que ESCUCHE, principalmente, lo que la gente necesita y quiere pedir, lo que tiene que decir, porque la gente, nosotros, sabemos muchas más cosas de las que los gobernantes creen. No necesitamos que nos traten de estúpidos. Y sobre todo, en medio de tanta muestra de solidaridad, sería lindo agarrar la costumbre, ¿no? La costumbre de donar, cosas y tiempo, para los demás. No duele, ¡y es tan lindo! Y no sólo limitarse a la buena acción de donar, ni al servicio de ayudar, sino comprometerse a la construcción, al Desarrollo Comunitario, donde tod@s somos iguales, donde no hay un "yo doy, vos recibís", sino un "construimos juntos". Ya es tarde y en estos días he escrito y he estado frente a la compu más horas que nunca. Quisiera cerrar esta reflexión, esta catarsis, con una poesía de Benedetti, que en este momento me cabe al 100%
Defensa de la alegría - Mario Benedetti Defender la alegría como una trinchera defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables de las ausencias transitorias y las definitivas defender la alegría como un principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósticos defender la alegría como una bandera defenderla del rayo y la melancolía de los ingenuos y de los canallas de la retórica y los paros cardiacos de las endemias y las academias defender la alegría como un destino defenderla del fuego y de los bomberos de los suicidas y los homicidas de las vacaciones y del agobio de la obligación de estar alegres defender la alegría como una certeza defenderla del óxido y la roña de la famosa pátina del tiempo del relente y del oportunismo de los proxenetas de la risa defender la alegría como un derecho defenderla de dios y del invierno de las mayúsculas y de la muerte de los apellidos y las lástimas del azar y también de la alegría.
Bajando del tren... mi estación por fin ha llegado.
Por un tiempo estaré fuera de la corriente, del "streaming" real, de ese flujo incontrolable de gente, autos, micros, bicis, hormigas, gatos, viento, hojas, horarios, tele, trámites, ...
De vez en cuando viene bien parar, detenerse a pensar. Ver el tren desde afuera. Ver como pasa y como se va. Mirar cómo los amigos te saludan desde adentro, y esperar a que vuelvan, para esperarlos, sentada en el andén como una vieja estatua de bronce. Veloces-fugaces-borrosos, ellos. In mo vil, quie ta, NÍTIDA, yo.
Y ganar nitidez no está mal.
Han sido semanas intensas, como si estuviera por recluirme, algo así. Literatura, trabajo en Jane Poppins, familia, amigos, reencuentros y charlas, compras para guardar como las ardillas, cosas postergadas.
Hoy fue un día donde manejé MUCHO. Crucé la ciudad infinidad de veces y estoy cansada. Y feliz.
Mañana, pararé... por espacio de un mes, dos, seis... No lo sé. Dicen que en dos meses estaré corriendo. Ojalá pueda tener la habilidad de hacerlo, y no la obligación autoimpuesta.
Próximo aprendizaje: Cómo parar el vértigo de mi vida, sin hacerme pelota una pierna.
¿Cómo encaja en mi esquema mental tomarse un tiempo para pensar, meditar? A partir de la lesion de rodilla salieron MUCHAS cosas buenas. Es bueno que las haya podido ver, ¿podré adquirir la habilidad de ver otras cosas, sin estar lesionada?
Mañana saldré del streaming real (no del virtual de internet, de ese no me quiero desenganchar... aún). Viajaré concientemente a ninguna parte. Un viaje interior, un viaje necesario.
Suena el silbato. En tren se va. Silencio, al fin.
El otro día, en la sala de espera del consultorio del médico, me indigné. Tienen una tele, y estaba puesta en un programa de chimentos. Estuvieron MEDIA HORA (reloj) hablando de que una modelo o vedette le había dicho "tontita" a otra. Una en estudio, la otra en Carlos Paz. ¡Quéee produccióóón! Y todos los tiempos verbales del verbo decir: dije, que te dijeron, que me dijo, si hubiera dicho, él no lo dijo... Cuando me harté de escuchar boludeces, levanto la vista de mi compu (yo intentaba trabajar) y digo: -¿Puede ser que hace media hora que están hablando de NADA? De que una le dijo "tontita" a la otra?? En seguida las otras personas me dieron la razon. "Sí, sí, es una barbaridad", "Y todas las tardes lo mismo", "y en Tinelli el otro día también, que alguien dijo no se qué y estuvieron con eso..."
Aaaajáaa. No sé si captan la incoherencia: "todas las tardes lo mismo". Y SI APAGAS LA PUTA TELE???? Para qué les das rating?
Andá a la plaza, juga con tus hij@s, escribí, dibujá, lee, hace jardín, cociná, trabajá, CHARLÁ, boludea en las redes sociales, no sé... dentro de dos días, ¿va a importar que una persona haya opinado despectivamente sobre otra? Y no me jodas con que son vedettes, porque con los futbolistas y polític@s es lo mismo... Ya sé que TODA la tele no es mala. No diría que hay que tirarla, de hecho en casa tenemos un televisor, que usamos con el DVD. Y en la televisión (que no tenemos ni de aire ni de cable) hay documentales, hay programas que valen la pena, que te dejan reflexionando, o películas y series muy buenas. Pero... todavía no encontré una buena razón para contratar el cable, si viene sin internet, cosa que pasa en mi barrio :( Conclusión: Esa tarde, se levantó la secretaria y cambió a un noticiero. Bueh... yo me hubiera quedado con Bob Esponja.
Me siento bien. Ya hace casi cuatro meses de mi lesión, donde me rompí tres de los cuatro ligamentos principales de la rodilla izquierda.
Camino, ya casi no uso las muletas. El ligamento lateral interno, que hace mucha fuerza para sostener el peso del cuerpo, se sanó. Sin él, no podría caminar.
La rodilla me duele cuando camino mucho (por ejemplo, cuando voy al supermercado) o cuando estoy mucho tiempo parada (lavando ropa, haciendo una cola, etc). Porque el ligamento lateral externo, y el cruzado anterior, sólo sanarán luego de la operación. (ver esta entrada) Hace dos días, me animé a manejar.
Fue como... si me soltaran de mi jaula. Perdón, puede parecer una imagen fuerte, nadie me está encerrando ni nada, pero SUEÑO que corro, que ando en bici, que bailo, que manejo la moto, y el auto... DESEO tanto poder desplazarme por mí misma, hacer las cosas sin tener que coordinar horarios con nadie, ni depender de las pericias al volante de otro@s... EXTRAÑO el viento en mi cara, la despreocupación al correr o bailar, dormir sin despertarme para acomodar mejor la pierna y que no me duela. En fin, que ya estoy en cuenta regresiva para la operación, y se abre una peligrosa ventana. Es un espacio de tiempo donde ya no me siento tan impedida físicamente, donde si me descuido puedo echar por la borda el trabajo de rehabilitación hecho hasta ahora. Y es que luego de la operación, empiezo ooooooootra vez con reposo, luego a moverme lentamente, y el gimnasio de nuevo con los ejercicios simples y aburridos (lo bueno de esos ejercicios es que tengo mejores abdominales y que el tiro con arco se me está haciendo más fácil, jejeje). Me asomo a la ventana, inspiro y lleno mis pulmones. La ventana que esta abierta renueva el aire viciado, pero tengo que tener mucho cuidado, mucho, mucho cuidado, asomarme despacio, a ver si por sacar el cuerpo me termino cayendo...
Escribo esto, muerta de calor, las muletas al lado, la pierna estirada al costado, sobre una silla... y no puedo dejar de recordar. Aquella vez fue peor. Hace ya casi 8 años... WAW! como vuela el tiempo cuando una se divierte.
Era un 7 de diciembre, víspera de semi-feriado, lo cual complicó las cosas... ¿Está muy mal si digo que la figura de la Virgen no me cae del todo bien? Perdón, María, sé que no es culpa tuya. Y la segunda pregunta: ¿qué carajo tenía que estar entrenando un día extra? ah, si... iba a rendir para faja verde.
"¡CRRAC!"
Es el mismo sonido. Algo que yo escuché, sé que los demás no, porque sonó por dentro...
Esa vez me fui a casa caminando.
Un mes más tarde, el segundo médico que me atendió me dijo que había sido una emergencia traumatológica, que debió ser atendida dentro de las 48 horas. No veinte días después, como me recomendó el imbécil que se creía que me estaba haciendo un favor de feriado.
Esa vez, tenía un bar que atender, que quedaba a cuadra y media de casa, y fui con muletas todos los días, bajando uno... dos... tres... cuatro... cinco... seis... siete... ocho... nueve escalones de la puerta del edificio, siempre con miedo a caerme y hacerme mierda en la vereda. en este momento se me viene a la memoria una noche, tarde, en que yo estaba en el pasillo de entrada del bar y salí a la calle, en muletas, porque un flaco se estaba afanando un vaso del bar, uno de los grandes, y se lo llevaba como un trofeo... ¡qué furia! salí sola, lo enfrenté, se lo saqué y me volví.
Todo con un dolor sin tregua, porque mi rodilla estaba trabada, no solamente inflamada. Recuerdo el alivio que sentí con la pelidural (y eso que todavía no era madre).
¿Si tengo miedo a una segunda operación? No. La verdad es que la anestesia general produce unos sueños alucinantes, tiene un efecto fascinante. Más incluso que el sonido de las resonancias magnéticas, que para mí es como entrar a una nave espacial... Sí, sí, ¡me hago toda la película! Si no, ¿qué corno voy a hacer durante la media hora que dura el estudio?
De lo que tengo miedo es de la rehabilitación. La otra vez duró mucho. En esa época era más creyente y ofrecí a Dios el dolor, le pedí por mi familia y por el bar. Mi familia estuvo mejor... Y era un dolor insoportable, realmente insoportable y que parecía que no se iba a ir nunca. Lo que más me reventaba era que, encima de que no aguantaba, el tarado me decía: "No exageres, no puede ser para tanto". ¿Y qué MIERDA sabés vos, lo que me duele? Me lo decís justo a mí, que me banco lo que venga, que si me quejo es porque no doy más... Hasta que descubrieron que la cápsula se me había pegado, que el dolor era real, y que la rehabilitación no estaba sirviendo para nada. Vuelta a empezar: operación y rehabilitación.
Que no me haga la cabeza, me dice acá Celes.
Tiene que soltarlo, defiende Violeta.
Arriba, querida, hay gente que la pasa peor, y la víctima no te la compro, dice Agnes.
¿Y dónde está mi otro yo? Nina, en el fondo, está asustada... tanto, que ni habla.
¿Si voy a seguir entrenando? Este año ya no. No sé qué tengo todavía. El resultado de la resonancia está para el martes... Pero después de que el médico me habló de los ligamentos, no pude pensar en otra cosa.
-Si son los cruzados la cagué, ¿no? -le pregunté.
-Todavía no sabemos nada. Y bueno... depende de qué vida deportiva quieras tener -y a mí me sonó a "dedicate al ajedrez".
Tengo un plan. "Stick at the plan"
Hacer reposo, usar la férula, usar las muletas. No decidir nada, esperar el diagnóstico y el tratamiento... ¿se puede no pensar?
Se me agolpan los pensamientos:
"¿Para qué saltaste, Ju? Estaba entrenando, a cualquiera le puede pasar. Ya no sos una piba, ya no te cocinás en el primer hervor. ¿Y si entreno sin saltar? Dejate de joder, tenes mil cosas copadas para hacer... ¿Para qué arriesgarte así? Es que me gusta, qué le voy a hacer".
No sé. Siempre digo que hay que escuchar al cuerpo... Y la verdad, no quiero entrenar con miedo, de nuevo. Pero dejar el wushu por completo... ¿cómo se hace, después de 10 años? Ya sé que no soy un as, que me cuesta, que no tengo una facilidad natural, no voy a decir que soy horrible, no, no, pero me encanta aprender espada, dagas, sable, palo, manos vacías... infinito, maravilloso wushu.
Tengo otra vida ahora. Un trabajo donde puedo pedir licencia, pero también tengo una nena que me necesita.
Nacho está al pie del cañón, como la otra vez, pero me da bronca tener que joderlo para pedirle que me alcance cosas, que me ayude... Otra vez.
Mi mamá también está más grande.
Y siento el apoyo de todos ellos, de mi hermano que me llevo al hospital, de mis suegros que me estan ayudando con Mora, de mi mamá que me llevó a los médicos y a hacerme los estudios, de los amigos que estaban y que se contactaron conmigo... GRACIAS, gracias, gracias.
Que no sienta culpa por pedirles cosas, me dice un amigo, que yo estoy cuando me necesitan y que ahora ellos estan cuando los necesito yo.
Bueno, eso.
Los necesito.
Por momentos estoy muy triste. La mayor parte del tiempo, no.
¡Tengo más tiempo para escribir! ¿ven? Capaz que termino mi novela pronto, que escribo el cuento que le prometí a Laura. Puedo hacer trabajo desde casa, darle mejor forma al laboratorio y las estadísticas de Angry Birds. Mi tesina de coaching va a salir mas linda, más completa... Y también preparar mejor el cumple de Mora.