Si copias algo, citame!

14 octubre 2013

Preguntas poderosas

Tengo que tomar una pila de decisiones en estos días. Posibilidades que se abren, pero que al tomarlas restarán Energía (tiempo, dinero, prioridad en pensamiento) a otras actividades. No soy infinita, no tengo tiempo infinito. Hay que elegir.

Y para decidir, me hago estas preguntas sobre la actividad / tarea / responsabilidad / acción:


* ¿Me dará placer hacerla?
* ¿Está alineada con mis objetivos? O dicho de otra manera, ¿Suma a mi vida o resta?


Me encontré en el pasado haciendo mil cosas que tenían distintas direcciones, que en su conjunto me hacían no ir a ninguna parte. Como un conjunto de vectores que sumaban cero, o muy poco, hacia alguna dirección. Y encima, a la mayoría de estas actividades no las disfrutaba. No quiero encontrarme sobrecargada de tareas y responsabilidades que, en el fondo, no elegiría.

Pero aprendí a decir "no" cuando lo necesito. Por otra parte, si tengo que elegir entre cosas que me gustan, elegir la que más me convenga en este balance. Es decir que ya estoy en otra instancia de elección: no solamente elegir las cosas que me dan placer, y dejar de lado las que no (un primer filtro), sino que ahora decido elegir de entre las cosas que dan placer, aquellas que están alineadas con mis objetivos vitales (segundo filtro). 

La mayoría de las actividades / tareas / responsabilidades / acciones, sin embargo, conllevan partes desagradables. Por ejemplo: me gusta la vida de docente universitaria, por más que hay muchísimas instancias de burocracia. La cuestión es decidir hasta qué punto me involucro en esa vida universitaria, si decido ser representante ante el Consejo Directivo, o miembro de una comisión, o no. ¿Voy a disfrutar metiéndome en política universitaria de nuevo, con la adrenalina y las endorfinas de cuando se logra algo importante, pero también con la amargura de saber que hay cosas que no van a cambiar, que son parte del status quo? Si me metiera en política universitaria, ¿me sirve para mi carrera docente? ¿O la perjudica? ¿Hasta qué punto el camino de no involucrarme también sirve?

Y me planteo esto mismo en otros dominios de mi vida: en las guías, en mi empresa Jane Poppins, en la actividad deportiva, en la literatura... hasta en la manera de llevar mi pareja y mi familia.

Me preguntaba hace unos días: 
"¿Estás siendo quien querés ser, la mayor parte del tiempo?"
Y me hice un cartelito para poner en el auto. Esos espacios de manejo, a veces sirven para reflexiones de este tipo. Me di cuenta de que la gran mayoría de las cosas que hago las disfruto mucho, son genuinamente mías. Y bueno, no se puede ser feliz al 100%, ¿no? Y está bien. También hay que bancarse la cola del supermercado, o llevar el auto a arreglar, o ir al cajero a blanquear la clave del homebanking; no hay nada emocionante en eso, pero tampoco es para andar quejándose. 

Y también me pregunté: ahora que no voy a estar en las guías (un espacio donde dejé de sentir el placer de hacer cosas), ¿cuál va a ser mi voluntariado? Y sentí culpa de ya no estar haciendo ese trabajo. La pregunta es, también, ¿qué entendemos por voluntariado? ¿Es laburar gratis, no más? Es que no quiero ser accionada por la culpa, sino por la emoción de hacer algo. Quizás lo puedo pensar como alguna forma de acción y compromiso ciudadanos, una disposición hacia el bien común, un involucramiento en algo que no me va a dar un beneficio inmediato...

No sé. En eso estoy. Reflexionando sobre estas cuestiones y haciéndome preguntas que no son binarias, que no son cerradas, sino que dan lugar a consideraciones interesantes para mi vida.




28 septiembre 2013

Se cierra un ciclo - Madurar


Vengo revolucionando en mi cabeza. Este es un post caótico, con muchas cosas mezcladas... Pero siento que de alguna manera están conectadas.


Musta y Mati
El lunes pasado murió Matilda, mi gata. Estaba viejita, y no estaba comiendo bien. Cuando decidí llevarla al veterinario, murió en el camino. La extraño mucho, y hasta creo que no estoy durmiendo bien porque me hace falta su pequeña presencia arrollada a mis pies, o en el hueco que se hace cuando dormis de costado. En Octubre iba a cumplir 10 años.
Mati disfrutando de su cajita,
una de las últimas fotos que le sacamos
Mati y Musta (tenia ese nombre porque al principio creímos que era gatito, pero resultó ser hembra) eran hermanitas. Me las regaló una amiga, de esas entrañables que la vida se encarga de alejar. El día que nos las regaló, Nacho y yo las llevamos al departamento donde vivíamos; cada uno llevaba una. Esta semana la recordé muchas veces... Mora está triste también. Para que dejara de llorar le dije: "¿Y como será el cielo de los gatitos?", y ella me contestó: "Capaz que es el mismo que el cielo donde está tu papá". Una divina, me emocionó su respuesta... A Mati la enterramos en una cajita, con flores y con un dibujito de ella, y le cantamos la parte del gato de Pedro y el Lobo. Cada vez que abro una lata de atún, extraño sus insistentes maullidos: era una de las poquísimas cosas que la hacía abandonar su puesto en la cama. 
Matilda se llamaba así por el entrañable personaje de Natalie Portman, una nena extraordinaria, en El Perfecto Asesino, película que me encanta.


Musta ya murió en 2009; éste es el post que escribí. Así que ahora que Mati tampoco está, siento que de alguna manera se cierra un ciclo. No sé muy bien de qué, pero sí que es un ciclo vital, algo que termina para empezar algo nuevo. Como que no falta tanto para cumplir 42 años, y dicen (capaz que es una pelotudez, capaz que no) que los ciclos se dan de a 7 años. Pué ser, qué se yo.

Lo que sí sé es que nunca se vuelve al mismo punto. Ya cambiamos en el trayecto. Todo este tiempo que estuve fuera del streamming debido a mi lesión, me dio para reflexionar mucho. (Cuando digo "fuera del streamming" me refiero a que veía al resto del mundo como un río, en movimiento, y yo parada en la orilla)
Para empezar, bancarme estar sola. Sí, mucha gente me ayudó en este tiempo, no lo niego. Principalmente la familia y amig@s cercan@s. Pero MUCHA gente no estuvo. Y me doy cuenta, con detalles no tan pequeños, que no soy una parte tan importante de sus vidas como creía. Hay huecos que dejamos cuando nos vamos que nadie toma, pero tampoco nadie se preocupa en esos grupos, de cuidar de que vuelvas.

Y es así. Lo acepto. A mí me gustan los grupos, trabajar en equipo, me gusta nuclear gente. Pero bueno... en la vida, en definitiva, estamos sol@s, cada un@ con su alma y sus decisiones. 

Y hablando de decisiones: he decidido madurar.
¿Y qué es madurar? Madurar tiene mala prensa, hay bastantes chistes acerca de eso.
Escribí esa pregunta en FB, y obtuve respuestas de lo más interesantes. 
Madurar es:
* Crecer, evolucionar
* Valorar el tiempo que te queda de vida, y de esta manera hacer las cosas que querés hacer.
* Hacer lo que tenés ganas, sin joder a nadie y sin que te afecte lo que los demás tengan que opinar sobre eso
* Asumirnos, asumir la vida, la muerte, la responsabilidad, la identidad...
* Hacerse responsable de las acciones que uno decide. Así estas acciones sean vistas como infantiles por otras personas (relacionada con la otra)
* Tomar plena conciencia de la libertad que tenemos, y ejercerla de manera responsable.
* Decidir no sólo por este instante, sino por los efectos que estas decisiones tendrán para el futuro. No sólo "carpe diem" hoy, sino que lo que haga también lo pueda disfrutar mañana. 
* Saber poder tomar decisiones y saber bancarse las consecuencias. Saber sopesar los pros y los contras y saber valorar lo bueno y lo malo de la vida que nos toca, y a partir de ahí decidir.

Agrego a todo eso que a veces se confunde la inmadurez con la irreverencia y la diversión. Por ejemplo, ir a ver Monster University porque TE GUSTA, sin la excusa de llevar a un/a hij@ no es inmadurez. Ir a verla escudada en l@s peques, por mas que la entusiasmada sea yo y no ell@s, sí. 
En la ultima fiesta en casa me disfracé de hada. Algunas personas me dicen que les encanta mi color de pelo, pero que no se animan "por su edad" u otras excusas... Temen hacer el ridículo. Pero es que no sé si es el tema del papelón, sino de asumirse como un@ realmente es... digo, ni por un instante pensé que estaba haciendo el ridículo, sino que estaba feliz de ser un hada, por un rato. 
Así que para mí madurar es todo lo que dijeron mis amigos, lo que reflexionamos, pero como para resumir: Madurar es disfrazarse de hada, con orgullo y con todo descaro, porque tenes ganas, y no por llamar la atención.

Madurar tiene que ver también con proyectarse hacia el futuro en las consecuencias de nuestras decisiones actuales... lo cual me lleva a una pregunta poderosa que me ha resonado toda la semana, con la que cierro este post:

¿Estás siendo quien querés ser, la mayor parte del tiempo?

Yo... creo que sí :)

20 junio 2013

A todos se nos cae un avión


"Entonces llegué al pico de la montaña, sólo que atrás de ese pico había otro, más alto. La cumbre no está donde vos pensás, sino donde la montaña quiere.", relataba el Dr. Canessa. Él fue uno de los sobrevivientes de un accidente aéreo en los Andes, que sufrió un equipo de rugbiers uruguayos y algunos familiares, alla por los '70.

Me encantan las historias de sobrevivientes. Me emocionan, movilizan algo muy profundo en mí y me dan fe en las personas, en el potencial humano. Por supuesto, en aquellas personas que no se dan por vencidas, a pesar de la perspectiva desalentadora.

Resiliencia. Esa es la clave: doblarse sin romperse. Y me pregunto: ¿qué es estar en supervivencia? Normalmente podemos elegir entre seguir con lo conocido o aventurarnos y hacer algo nuevo. Supervivencia es cuando la opción de lo conocido se desvaneció. Ya no está, y si nos aferramos a eso, enloquecemos. Y a veces, en ese estado, no hay tiempo para duelos; hay que actuar ya, para seguir con nuestra vida. El duelo, la elaboración de lo que sucedió, vendrá después.

La queja, la lamentación, son humanas, y siempre nos aparecen "¿por qué a mi?", "¿qué más me puede pasar?", etc. Pero hay que entender que son preguntas sin sentido y que no nos llevan a nada.

"Qué suerte tenés", le dijo un compañero a Canessa. "Suerte, ¿yo? ¿qué decís?". El compañero le responde: "Vos por lo menos, no tenés las piernas rotas como yo". Y él entendió que a pesar del hambre, la tristeza y el frío, siempre se puede estar peor. Y que él era "las piernas del grupo", que tenía que caminar e intentar buscar ayuda, porque ya los aviones de rastreo habían dejado de buscarlos, porque para el mundo estaban muertos (no para sus madres y sus padres).

Luego de una experiencia traumática algo cambia para nosotros, ya no somos los mismos. Y aunque volvamos al mismo lugar donde vivimos, nuestras prioridades han cambiado, y nuestra manera de ver el entorno. Conozco la sensación de re-conocer lo que nos era familiar. Haber estado fuera de lo corriente, fuera del "streaming" donde están todos los demás. Irse de campamento, estar una semana en la montaña, haciendo comida primitiva, sobrellevando una crecida de un río, de una inundación... y luego volver a la casa, los cubiertos, la tele... Es una situación extraña y maravillosa, donde me doy cuenta cuántas y cuántas cosas tengo, cuántas comodidades, relaciones, personas, mascotas, objetos... que amo y que es imposible valorar en su justa medida en el día a día, en la rutina. Esa sensación de lo valioso que es todo es intransferible. Al menos no se puede compartir entre personas a las que no les haya pasado algo así. Entre sobrevivientes.

Ahora me siento una superviviente, en esta recuperación de mi rodilla que ya lleva más de medio año. En la que, estando ya hace una semana internada, no me atrevo a decir "lo peor ya pasó". Siempre se puede estar peor. Y siempre hay que vivir para estar mejor. 


 Dejo para otra entrada lo que menciona Chuck Nolan (personaje de "Naufrago") acerca de los amores que nos acompañan...

01 junio 2013

...y no me llamo una rodilla

Hoy hace siete siete meses de mi lesión en la rodilla. Sí, siete. 

Y dos meses y medio de mi operación de ligamento cruzado y externo.
Hace rato que no escribo en el blog, un poco para no ser reiterativa pero... Bueno, esta etapa es así, pasan pocas cosas en mucho tiempo, pero por dentro se suceden las expectativas, los humores, los sentimientos y los estados de ánimo. 

Tengo miedo: Corro peligro de entrar al quirófano de nuevo. Pero más miedo tengo de seguir igual. 
Estoy caminando, pero con dificultad, y si hago más de dos cuadras o si estoy mucho tiempo parada, luego tengo que hacer reposo porque se me hincha la pierna.

Mi rodilla generó unas durezas, adherencias que hacen que la rótula no se desplace como debería. Esto hace que yo no pueda doblar la rodilla hasta 90°, como se supone que tendría que estar pudiendo hacer, ya a esta altura.

"Mayo es nuestro mes" dijo el médico. Y Mayo ya pasó.

Hace un mes, cambiamos el trabajo en el gimnasio por el kinesiólogo. Voy dos días a la pileta y al gimnasio después, y dos días al kinesiólogo. Hay que hacer que mi rodilla se doble. Y si no se dobla... bueno, habrá que doblarla bajo anestesia.
En resumen: DOLOR.


La última vez, el médico me encontró mejor. Había ganado unos grados desde el lunes anterior. Y me regaló una regla que después me dijeron que se llama goniómetro (soy su paciente más curiosa, dalo por hecho). Me verá el lunes que viene, y decidiremos...




¿Qué es lo peor que puede pasar? Que no decida nada, y tenga que seguir igual que ahora. Que no gane en flexibilidad, y que tenga que seguir soportando dolorosos ejercicios y fuerza sobre mi pobre rodilla. 
La otra opción es que este esfuerzo empiece a funcionar. 
Y la otra, que me pongan una peridural, me duerman, y me doblen la rodilla, con fuerza o con bisturí.

Tuve 15 días para poner mi energía en luchar y ganar esos 90° que necesitaba... y perdí. 

Tenía un objetivo en Mayo, y no lo logré. 
Por momentos, en el gimnasio, lo único que quiero es ir a casa a llorar tranquila.

Pero he generado una cantidad de recursos creativos, que hacen que de una manera u otra siga dando batalla. Tengo mejores y peores días... pero jamas falto y siempre hago más de lo que me piden, aunque se me salten las lágrimas. Estoy dando lo mejor de mí, sin saber si lo voy a lograr, porque yo, sinceramente no veo mucho progreso (o por lo menos no es proporcional al dolor).

Y me digo:
No soy una rodilla que duele. No soy el dolor.

El dolor no me define como persona.
El dolor no es quien soy: el dolor pasará y yo permaneceré (aunque sea, un tiempo más). 

Soy yo, con mis múltiples nombres. 

Soy mamá.
Soy esposa, compañera, amante.
Soy escritora.
Soy ingeniera, docente de física en Ingeniería (UNLP).
Soy empresaria, soy coach.
Soy guía, guiadora, instructora, miembro de consejo.
Soy deportista, soy una artista (marcial y no marcial).
Soy mujer, soy feminista.
No he dejado de ser todo eso.
Me gusta jugar, crear, leer, imaginar, charlar, disfrutar, amar, aprender, enseñar...
Me gusta, de verdad, usar mi cuerpo. Sentir la transpiración y las endorfinas que fluyen.

Hay una parte de mi cuerpo que no está funcionando, y que pretende tiranizar todo mi ser. Quiero curarme, quiero volver a ser una. "Vení, rodillita, ¡hacete amiga!"

Y doy un paso tras otro, porque estoy siendo, momentáneamente, una persona en recuperación.


Y cuando siento que no voy ganando, cambio al método Sucker punch: escapar de la realidad.

Una manera es pensar que no estoy ahí, que estoy en una playa con muy poca gente, música copada y un daikiri en la mano (o una caipirinha), el mar con las suaves olas y el sol con su calidez en mi piel. Y la arena...

Cuando eso no funciona, me transformo en personajes de ficción. Y hasta armé un álbum en Facebook con todas ellas, las mujeres más fuertes de las películas y series. Esas indestructibles, fuertes, invencibles...



Soy Kara Thrace, y si no puedo manejar mi rodilla no podré pilotear la nave contra los cylon.
Soy Ripley, y si no corro no podre escapar del alien.
Soy Janeway, y la tripulación depende de mi estado de ánimo y de que me mantenga más o menos en pie... 
Soy Lisbeth, y no importa cuánto dolor o cuánto daño me hagan, prevaleceré.



Hay quien dice que si estoy dando todo de mí, estoy ganando... 
Supongo que de eso se trata.


De tener una VISIÓN, de SABER que voy a caminar, luego trotar y correr, andar en bici y en moto... 


Y saber que siempre se puede estar peor.



Tenía un objetivo, y aunque haya pasado el mes, sigue estando, y se llama: 90°.
Tengo un objetivo este año... y se llama: Creamfields 


Para l@s que lean esto, no pretendo su compasión. Pero si quieren acompañarme, de la manera que les salga, son bienvenid@s.

15 abril 2013

Lentos y firmes avances


Hace unos días que estoy pudiendo hacerme el desayuno sola. Bueno, a veces con ayuda de Mora. Porque, ademas de que no puedo estar mucho tiempo parada (por ejemplo, exprimiendo jugo), tampoco pedo transportar cosas con las manos y desplazarme a la vez.
Es complicado.
Si me paro, por ejemplo, frente a la heladera, para agarrar algo tengo que soltar las muletas. Y si las suelto, no me puedo desplazar. Porque el médico me dijo que no ande a los saltitos, que se me pueden desprender los injertos. Es decir que tengo que estar parada en medio de la distancia entre heladera y la mesa, para agarrar algo y llevarlo con la otra mano a otro lado. Y así con todo: con el plato y los cubiertos, con el pan y la tostadora, con la mermelada...
Entonces todo requiere una cuidadosa logística previa: como diría el Chapulín Colorado, "mis movimientos están fríamente calculados".

La novedad es que ahora apoyo la pierna por momentos breves, y con el pie medio vacío (en que lo entienda, joya, no lo pienso explicar). Eso me da más tiempo, por ejemplo, para bañarme, lo cual es un alivio.

Porque bañarme también es complicadísimo. Tengo que entrar a la bañadera, para empezar, sin apoyar el pie y sin doblar la rodilla, para lo cual me siento en el borde y paso por arriba la pierna estirada. Y después me paro y me baño, tratando de no tener que desplazarme mucho porque para eso me tengo que colgar de la ventanita... 

En fin. La otra buena noticia es que ahora le estoy dando más al gel helado que a los analgésicos. Las heridas empiezan a picarme, y eso es buena señal. Porque los días siguientes a la operación (20 de marzo) fueron de MUCHO dolor. Luego se fue aplacando... Me sacaron los primeros puntos (heridas chiquitas) y el viernes pasado me sacaron los puntos que quedaban (de las dos heridas grandes). Estoy tentada de subir las fotos y por otro lado me parece medio morboso, qué se yo. 

Así que ahora siento que estoy en una especie de retroceso: si bien me pican las heridas, también me duelen. Los puntos estaban medio pegados, y al sacarlos el médico tuvo que tironear un poco... Y eso, sumado a que ahora cambié a una rodillera IRON que me permite una movilidad de la rodilla de 15°, hizo que volviera el dolor, no tan fuerte como los primeros días, pero... jode.

Ya hace 6 meses de mi lesión...



 En este tiempo he aprendido a no esperar resultados rápidos, y a disfrutar de otras cosas dentro de mi... no digamos inmovilidad, sino poca movilidad. Porque como dijo una vez mi psicóloga, estoy en con-moción, me muevo "con" otros. Uno de los resultados de esa conmoción fue la transformación de Jane Poppins, ¡y hoy estamos cerrando nuestra primera venta! Pero ese es otro tema, que ya contaré.

Y aproveché todo este tiempo para hacer muchas otras cosas: 

  • Estoy terminando mi novela: "Tatuajes en Espejo". ¡Me faltan sólo dos capítulos! Y aunque sé que ahora empieza el arduo trabajo de revisión, que debe ser más exhaustivo al terminar de escribir, estoy muy contenta.
  • También retoqué y escribí cuentos para publicar, y los empecé a enviar. A algunos los aceptaron.
  • Tampoco es casual que haya tantas entradas en éste y en mis otros blogs: estoy escribiendo MUCHO.
  • Le di forma, junto a mis socias, a Jane Poppins.
  • Terminé mis conversaciones de Coaching, también la tesina, (y Jane Poppins era mi proyecto de resultados extraordinarios), y ahora sólo me resta la conversación final con el director de la escuela. Este año voy a certificar como Coach Ontológico.
  • Estuve participando activamente de las guías y particularmente en el tema de las inundaciones, aunque sin moverme de casa, coordinando gente y cosas. 
  • Y últimamente, ¡estoy tocando el bajo! Lo cual está bueno, como efecto secundario, para no estar tanto tiempo en la compu y en facebook...
  • Y en Facebook estoy mucho tiempo, en los grupos, en mis páginas, en discusiones políticas o ideológicas, y JUGANDO un montón.
Estoy bien de ánimo, y eso es lo importante. Nacho me banca un montón, mi mamá también, y Nane. Mora está hecha un amor, está creciendo tanto! Y no me la estoy perdiendo... bueno, salvo cuando se van a andar en bici, pero ya saldré con ellos en primavera.

No sé si lo peor ya pasó. No sé cuántos meses más estaré rehabilitando (por lo pronto en la UNLP me dieron 90 días mas de licencia). Pero HOY estoy bien, y sé que hoy, di un paso más hacia mi recuperación, como cada día.

Lo que venga... vendrá después.

08 abril 2013

Algo huele mal en La Plata

Hace tres o cuatro días que tengo asma. Y mocos. E insomnio. 
Seguramente estoy somatizando. Me afectó mucho la inundación del 2 de abril en La Plata, que dejó un saldo de muertos y miles de casas destruidas por el agua, y la explosión de una parte de la destilería de YPF en Ensenada. 
Me la paso en Féisbuk tratando de hacer algo, de transmitir información útil, de denunciar cosas que se quieren tapar. En un momento me había agarrado la desesperación, porque no podía hacer nada desde acá, desde el reposo postoperatorio de mi rodilla. Pero después encontré tarea en publicar datos, y en coordinar una mínima logística familiar y de amigos para ayudar a gente que no había sido asistida. Luego armamos una página: Reconstrucción platense.
La mitad del tiempo me maravillo de esta inmensa cadena solidaria que se armó, en otros momentos, estoy triste (a veces se me caen las lágrimas) por las historias que me cuentan y que leo, y el resto del tiempo, indignada.

Indignada con las mentiras:

* De que YPF no emitió gases ni partículas tóxicas. Mi médico recuerda el sonido de la explosión, y que poco después, el agua que estaba entrando a su casa se llenó de un líquido negro. Hoy, Mora jugando en lo de mi mamá, se tiznó de negro los zapatos, la pelota y las manos. Negro, negro, negro. No era un barro común.


* De que los muertos son 51, y que hay una única señora desaparecida. Evidentemente alguna consecuencia habrá de asumir la verdad, para no querer admitir la dura realidad de que en cada barrio hay 50 muertos... Que en la nómina oficial casi no figuran niños, que la nómina se cerró el miércoles y todavia el jueves y viernes siguieron encontrando cadáveres. Que en los hospitales, por falta de luz, murió gente. Que hubo gente que no se ahogó, pero murió de un paro cardíaco. ¿Por qué sus muertes son menos válidas que las otras? ¿Por qué no se habla de los niños indocumentados, sí, esos que están en la calle, los más vulnerables de todos?

* De los políticos, que no terminan de decidirse de quién es la culpa, y que no tienen un plan claro a seguir. No hicieron caso de las advertencias de los expertos, de que había un serio riesgo de inundación en la región, y no solamente no se hicieron obras, sino que jamas hubo un plan de emergencia. El Alcalde Diamante.. perdón, el Intendente Bruera, y el Gobernador Scioli. Y la Presidenta también, que da el ejemplo cerrando el diálogo y cortando fondos.

* De una facción del oficialismo: La Cámpora. ¡Oh, los grandes salvadores! Que entran prepotentes a un lugar, echan a los voluntarios y voluntarias para ponerse al frente del trabajo. Que le ponen la etiqueta de "Clarín miente" o "La Cámpora" a las donaciones de la gente. Que interceptan camiones que van a los barrios, para repartir ellos los colchones y demás donaciones. Que si querés acercarte a trabajar, te imponen el chaleco azul.
"Estan trabajando a full". Sí; gracias. Pero ¿para qué la prepotencia, muchachos? 
"Se identifican, al igual que los scouts  (y guías) y la cruz roja". Acá disiento. Hay mucha diferencia entre voluntariado y militancia política. En la militancia puede haber servicio, pero siempre está la ganancia política detrás, y en este caso, el clientelismo. En el voluntariado, no.

Se ampararon en decir que la lluvia fue extraordinaria. Y eso es un hecho. Pero, como alguien dijo por ahí:

No es el agua lo que sumerge; el agua inunda lo que ya está sumergido.
No es la naturaleza que se ensaña con el excluído, es la cultura que naturaliza la exclusión. 

En fin... entre tanta mierda, literalmente, algo bueno debe salir. Cada Crisis conlleva Peligro, pero también, Oportunidad. 

Es nuestra oportunidad de despertar como sociedad y exigir cambios reales y no papel pintado. Que las buenas decisiones que impulsa este gobierno sean a largo plazo, que la corrupción no nos tape, ni nos mate. Que surja una oposición decente y que el diálogo político sea para cotejar propuestas y no para las chicanas dignas de chimentos del espectáculo.
Yo tengo ganas de creer en alguien. Yo no me puedo postular a Intendente, a Gobernadora, a Presidenta. No tengo formación política ni respaldo. Algún candidato DEBE tomar la posta, alguien con dos dedos de frente, alguien que ESCUCHE, principalmente, lo que la gente necesita y quiere pedir, lo que tiene que decir, porque la gente, nosotros, sabemos muchas más cosas de las que los gobernantes creen. No necesitamos que nos traten de estúpidos.

Y sobre todo, en medio de tanta muestra de solidaridad, sería lindo agarrar la costumbre, ¿no? La costumbre de donar, cosas y tiempo, para los demás. No duele, ¡y es tan lindo! Y no sólo limitarse a la buena acción de donar, ni al servicio de ayudar, sino comprometerse a la construcción, al Desarrollo Comunitario, donde tod@s somos iguales, donde no hay un "yo doy, vos recibís", sino un "construimos juntos".

Ya es tarde y en estos días he escrito y he estado frente a la compu más horas que nunca. 
Quisiera cerrar esta reflexión, esta catarsis, con una poesía de Benedetti, que en este momento me cabe al 100%


Defensa de la alegría - Mario Benedetti

Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias 
y las definitivas 

defender la alegría como un principio 
defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y de los neutrones 
de las dulces infamias 
y los graves diagnósticos 

defender la alegría como una bandera 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardiacos 
de las endemias y las academias 

defender la alegría como un destino 
defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres 

defender la alegría como una certeza 
defenderla del óxido y la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa 

defender la alegría como un derecho 
defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 
y también de la alegría.

24 marzo 2013

Mi escudo de armas: Curiosidad y Valentía


Sinceramente, no creo tener grandes virtudes. Posta.
Algunas cosas, las aprendí, no son virtudes, porque bueno, ya tengo cierto camino recorrido en la vida. Y otras, son características que me parecen valiosas, pero que no son, en esencia, lo que me motiva. Y dejo afuera mucha cosa, ¿eh? 

Mis dos virtudes, y que cultivo a diario (o eso intento) son: la CURIOSIDAD y la VALENTÍA.

La Curiosidad es mantener la mirada de la niña que fui. Esa mirada que es toda inocencia, porque no sabe. No sabe qué es lo que está mirando, no sabe qué es lo que "no se puede" hacer y se pregunta "¿qué es? ¿para qué sirve? ¿por qué es así? ¿puedo tocarlo? ¿puedo usarlo para...?". La curiosidad, además de para mí ser una virtud, es una actitud ante la vida. Yo sé que no se puede ir por la vida con una permanente inocencia porque nos hacen mierda, pero cuando deliberadamente elijo observar las cosas con inocencia, es cuando estoy dispuesta a aprender. Aprender de ese algo que observo, por más sencillo (o complejo) que sea: un río, una piedra, un axolote, un dispositivo electrónico, una persona. La curiosidad me lleva a perfeccionar mi Percepción, sabiendo que todo lo que percibo lo hago a través de mis propios filtros, y tratar de sortear de alguna manera esos filtros, hace que se amplíe mi mente. La Curiosidad también, al despojarte del "yo sé", te coloca en un lugar que es extraño: al mismo tiempo sos vulnerable, porque no sabés, pero también sos muy fuerte, porque no tenés que demostrarle nada a nadie. Muchas veces les digo a mis alumnos: "La verdad, no sé la respuesta, pero te lo puedo averiguar para la próxima clase (o la podemos buscar juntos)". Es tener autoestima, pero sin creértela.

La Valentía es algo simple: hacer las cosas. Hacer. Decir lo que se piensa. Estar en movimiento. No se trata de ir contra los molinos de viento ni de rescatar a la damisela de la torre custodiada por el dragón. Se trata de llevar a cabo las cosas que me interesan, que considero correctas, las que me motivan, las que me emocionan. ¿Sin sopesar pros y contras? Por supuesto que me detengo a pensar pros y contras de mi hacer. Pero eso no me inmoviliza. Conozco los riesgos, sé qué puedo perder, y si vale la pena tendré que pasar a través de las llamas del dolor. Bancátelá (sí, con dos acentos), querida, si eso es lo que querés realmente. La Valentía lleva a la Perseverancia. Y la Perseverancia, no es otra cosa que hacer repetidamente aquello en lo que creés, lo que te constituye, lo que considerás importante. Seguir donde otros dejaron, trabajar aún después de estar cansada, porque sabés que así se construyen las cosas duraderas. Por ejemplo: ¡hay que ser valiente para llevar adelante un matrimonio! A través de las épocas malas, sobre todo... Y con ser valiente no me refiero a que me banco todo, sino que también tendré que buscar distintas maneras de continuar con lo que me propuse. (Otro día me propondré hablar sobre la Perseverancia, la Constancia y la Persistencia, ese otro tema...)

Estas dos virtudes, de la mano, me llevan casi siempre a la Creatividad: porque cuando me pregunto "¿Y qué pasaría si...?" (pregunta favorita, por ejemplo, de la ciencia ficción) y ademas lo pruebo, me arriesgo a ver si sale, es cuando salen los emprendimientos, las cuestiones innovadoras, los proyectos, las recetas y tragos originales, etc.

También, ¿por qué no? pueden llevar al LiderazgoCuando yo dirigía el Clan tenía dos reglas inamovibles: 

  • El Clan hace lo que quiere 
  • El Clan no detiene su marcha
¿Y qué carajo tiene que ver? Bueno, yo veo ahí Curiosidad (¿qué es lo que queremos hacer? ¿qué piensa cada un@ de este asunto? ¿hasta dónde podemos llegar?) y Valentía (no detenerse, no buscar excusas para no hacer)


Por algo me gusta Alicia en el País de las Maravillas: tiene una increíble curiosidad en su viaje, y una valentía indiscutible a pesar de encontrarse en situaciones y con personajes de lo más extraños.

Y ahora podría reflexionar y decirles: ¿qué virtudes dejo afuera? Pero eso sería revelarles demasiado, y me lo guardo para mí  ^.^