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02 noviembre 2013

Las etapas de rehabilitación y el gimnasio

Ayer viernes 1º de Noviembre hizo un año de mi lesión...
 ¡WAW! Día de emociones encontradas, ya que fue un año muy extraño! 
Y además también se casó mi hermano.... 
Y fue mi aniversario de promesa guía... 
En fin, de todo.

Pero hoy quiero escribir sobre el gimnasio de rehabilitación. 


ETAPAS:
En este año pasé por muchas etapas.

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La primera etapa fue la de negación: "No, esta lesión no es tan grave, en un par de meses zafo. Me operan y listo. Si a los jugadores de fútbol en seguida los ponen a jugar de nuevo". Y hacer planes inmediatos, postergar cosas para dentro de unas semanas, porque bueno, no es para tanto. NO. Es que sí es para tanto. 

La segunda etapa, de desesperación: "Esto es una mierda, ¡¡no puedo hacer nada!!". Y rascarse, sentir hormigas en el culo, calambres por estar quieta, tratar de hacer cosas imposibles como un desayuno... Y deprimirse.

Avatar de FB: Painkiller Jane
La tercera etapa, de resignación: "¡No me queda otra! Vamos a ver qué podemos hacer.". Y boludear, jugar, leer, escribir en FB, hacer proyectos y cosas postergadas que no requieren mucha movilidad. ¡Y pedir ayuda! Delegar las cosas que realmente no podía hacer.

La cuarta etapa, de aceptación: "¡Hey! ¡Ya lo peor pasó! Hagamos que esta experiencia y este tiempo valgan la pena". Y ahí salieron resultados increíbles. Leer mientras me conectaban los electro estimuladores, aprovechar el tiempo para escribir mi novela o cuentos, y la concreción de Jane Poppins :)

Estas etapas si bien al principio fueron por orden, luego se repitieron aleatoriamente. Se dieron en casa y en el gimnasio, y tuve días buenos y malos y neutros.

EL GIMNASIO:
Los días malos, me encerraba en mí misma. Es difícil compartir la tristeza. Y esos días me ponía los auriculares, me subía a la bici mirando el piso, no cruzaba miradas con nadie, salvo con el reloj de pared. Los profes del gimnasio, pibes y no tanto, también estaban para esos momentos. Conocen los bajones y saben que es inevitable que en algún momento caigas. Como el día de mi cumple, que se me caían las lágrimas.

Avatar de FB: frase de Kirk
Los días buenos, si bien a veces escuchaba música, por ahí lo hacía con un auricular solo, conversaba con algun@s, saludaba a todo el mundo. Y desde la bici fija recorría kilómetros de planes... y se me ocurrían ideas para escribir o resolvía problemas de mi entorno. Y por supuesto, bromeaba con los profes, nos reíamos o compartíamos historias personales y mp3.

Lo único que puedo asegurar es que TODOS LOS DÍAS le puse garra: si estaba triste para descargar frustración, si estaba contenta porque le ponía toda la onda. Constancia, perseverancia. Aunque al levantarme puteara en ruso, iba igual al gimnasio.

Al inicio, los ejercicios simples.
El día que terminé la pileta
Los ejercicios que cuando me los explicaban pensaba: "me estas jodiendo, ¿eso es todo? ¡Es aburridísimo!". Y sin embargo al primer intento, me moría de miedo o de dolor... Ya mi cuerpo no era el que recordaba, estaba muy asimétrico y poco funcional.

Luego siguieron ejercicios más desafiantes, donde ya el equilibrio, por ejemplo, juega un papel más importante. Y recuperar la propiocepción, la percepción de mi propio cuerpo, y su dominio. O también los ejercicios de fuerza, para ganar músculo. Y salir con las patitas temblando del gimnasio, con las endorfinas a pleno.

Un día me di cuenta de algo.
Tod@s l@s que estábamos ahí, ya sea en la pileta o en el gimnasio o en la sala de masajes y electroestimulación, teníamos algo en común. Nos unía el dolor, de alguna manera. Y también, tod@s estábamos (y estamos) allí porque la estamos peleando.

Empecé, entonces, a observar a las personas que estaban en mi entorno. La viejita que hacía un ejercicio sentada con una pelotita en la mano, el rugbier que se esforzaba en la bici, la chica de hockey que hacía estocadas, el cincuentón que transpiraba los abdominales, la mujer que esquiaba en un ejercicio complicadísimo... No importaba la edad, el género, dónde vivían o a que se dedicaban, cada un@ de ell@s venía de una lesión, de un dolor profundo, del miedo, de una operación. Y allí estaban, estábamos todos, dando el 100% de nuestro esfuerzo. 
Avatar de FB: letanía del miedo mezclado con Yoda
No porque quisieran bajar la panza para el verano; no porque quisieran hacer facha.
Sino porque todos tenemos ganas de vivir bien.
Dando el 100%. Aunque aparentemente algun@s estuvieran quiet@s mirando la nada, me la juego que en su interior estaban librando otras batallas.

Y entonces me di cuenta de otra cosa: había una puerta de entrada para cada una de esas personas. Mirando sus cicatrices, o sus gestos de esfuerzo o de dolor, podías adivinar:
-¿Te operaron de cruzados? A mí también.
A partir de ahí intercambiábamos historias, y la próxima vez el diálogo era otro:
-¿Y? ¿Cómo la vas llevando?
Personal. Íntimo. Y te largabas a contar otras cosas, preguntar a que se dedicaba o hablar de los progresos. Ya después, dar y recibir consejos.
Una especie de Hermandad de la Cicatriz. 
Avatar de FB: Sally

Donde el respeto por el esfuerzo de cada un@ es total. Donde el progreso del/la que está al lado nos alegra, porque nos da esperanza de progresar nosotr@s también, y porque además, ya conocés de alguna manera a esa persona, y te alegra verla superarse y estar mejor. 
Y donde la regla fundamental es no compararse. Porque eso nos dicen casi todos los días: las lesiones son todas diferentes, las personas son distintas y las respuestas en el tiempo, para la recuperación, también son únicas.


Avatar de FB. Mike
El otro día, uno de los chicos renegaba de tener que perder tres mañanas a la semana en el gimnasio. Yo le dije que no lo veía como una pérdida de tiempo; que el tiempo acá me habilitaba para el resto del día, para las demás actividades cotidianas.
Me preguntó:
-Y a vos, ¿cuánto te falta?
-No sé... Yo ya no pienso en esos términos. Estaré acá lo que haga falta para estar bien. Como mínimo, todo el verano... Todavía no puedo correr y saltar, hacer ejercicios con impacto. Pero cuando esté recuperada, si empiezo una práctica deportiva, seguramente seguiré viniendo para reforzar y prevenir lesiones.

Ese día, tenía turno a la tarde para mi revisión mensual. Cuando vi a mi médico, me encontró muy bien, revisó la articulación y la encontró fuerte. 

Ese día, me dio el alta: "Actividad libre".   :)


Avatar de FB: Party Hard! 






2 comentarios:

Cris prieto dijo...

Me alegra mucho que hayas salido hacia delante. Mi historia tiene grandisimas similitudes con la tuya pero aun me encuentro en la larguísima etapa de la recuperación y ya va a hacer 1 año y 10 meses de mi lesión. Es inspirador leer lo que escribes de corazon

Chinchiya Arrakena dijo...

Gracias por tu comentario, Cris!
Yo sigo en rehabilitación: todavía no recuperé toda la movilidad (al 100%) de la rodilla, y aún no me animo a correr. Me largo a correr a veces, pero me sale medio descoordinado!
Seguiré entrenando...
Escribí muchas más cosas en este blog y en Facebook, quizás tome lo que escribi en FB y haga un compilado, ahi se verá más lo duro y al mismo tiempo enriquecedor que fue todo este tiempo.
Mucha suerte y ¡a ponerle garra! ;)