
Lo pensé como una cinta de Moebius, con tres frases. Pero cambié una.
Me pareció que Carpe Diem es algo que hago siempre, y además está medio trillada.
Esto decía yo en 2011.
Lo pensé durante mucho tiempo. No sentía necesidad de tatuarme. Quizás todo el proceso de sanación de la rodilla ya era, de por sí, tan doloroso, que no necesitaba agregarle más dolor a mi vida.
Pero este año es muy especial para mí. Acaba de salir mi primera novela, y sentí que era momento de tatuarme, de recordar la sensación de las agujas sobre la piel. Y claro! La novela se llama Tatuajes en Espejo.
Así que empecé el proceso pensar qué era lo que iba a expresar el tatuaje, y charlarlo con Edu, mi tatuador. Las tres frases que elegí fueron:


GAUDEAMUS CORPUS: Alegrémonos, cuerpo! Es una simplificación de la reflexión de Galeano que dice que el cuerpo es una fiesta:
La Iglesia dice: El cuerpo es una culpa. La ciencia dice: El cuerpo es una máquina. La publicidad dice: El cuerpo es un negocio. El cuerpo dice: Yo soy una fiesta.
La idea de que también somos un cuerpo y que es maravilloso disfrutarlo, usarlo a pleno, convertirse en una fiesta.
Vivirlo sin culpas, sin vergüenza de mostrarlo, porque es perfecto tal y como es. Porque si nos duele, es porque nos avisa que hemos pasado algún límite, y si enfermamos, nos está diciendo también que hay que cuidarse. Escuchar también el instinto (Nina).
Se me ocurrió que en lugar de una cinta, se podrían hacer piezas, como si fueran fichas, parecidas al Mahjong. Y usamos de modelo el mahjong que era de mis abuelos, con el cual jugamos a veces en familia todavía, con Nacho y Mora. Los colores y la tipografía, entonces, son semejantes a ese juego.
Y eso es todo. Llevo tres horas y media la primera sesión, que fue delineado y sombreado. Y dos horas la sesión de color. Vivirlo sin culpas, sin vergüenza de mostrarlo, porque es perfecto tal y como es. Porque si nos duele, es porque nos avisa que hemos pasado algún límite, y si enfermamos, nos está diciendo también que hay que cuidarse. Escuchar también el instinto (Nina).
Se me ocurrió que en lugar de una cinta, se podrían hacer piezas, como si fueran fichas, parecidas al Mahjong. Y usamos de modelo el mahjong que era de mis abuelos, con el cual jugamos a veces en familia todavía, con Nacho y Mora. Los colores y la tipografía, entonces, son semejantes a ese juego.
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